martes, 15 de julio de 2008

Último tango en París

¿La boda? la veo por todas partes, cada minuto.
-¿Cómo por todas partes?
-En las paredes, en las fachadas de todos los inmuebles...
-¿En las paredes y en las fachadas?
-Sí, en los carteles publicitarios. ¿De qué habla la publicidad? ¿Qué es lo que vende?
-Pues automóviles, carne en conserva, cigarrillos...
-No, el tema de la publicidad son los jóvenes. La pareja joven antes de casarse sin hijos, luego la misma pareja después de la boda pero con los niños. El matrimonio, en definitiva. El matrimonio perfecto, ideal, el que ya no se encuentra entre las paredes sombrías de las iglesias. Anes el marido aparecía como un hombre agobiado y la mujer como una gruñona, ahora es todo lo contrario. El matrimonio de la publicidad es sonriente.
-¿Sonriente en los carteles?
-En los carteles, pues claro. Y yo me pregunto, ¿por qué no tomar en serio el matrimonio de los carteles? Digamos... el matrimonio pop.
-¿Pop? Es la buena fórmula. Para la juventud pop, matrimonio pop. Pero... ¿y si el matrimonio no funciona bien?
-Pues hay que arreglarlo lo mismo que el automóvil. Los esposos son los obreros, vestidos con monos, que se inclinan sobre el coche y lo reparan.
-¿Y en caso del adulterio qué será del matrimonio pop?
-En el caso del adulterio, en lugar de dos obreros serán tres, cuatro...
-¿Y el amor? ¿El amor también es pop?
-Ah no, eso no. El amor no es pop...
-¿El amor no es pop? ¿Pues qué es entonces?
-Los obreros entran en un apartamento secreto, se quitan los monos y vuelven a ser marido y mujer. Y hacen el amor.

2 comentarios:

Marcos. dijo...

la palabra muerte ha ido saltando desde la pinaza en el jardín de mi abuela hasta un nuevo blog. ¿será la edad?

Unknown dijo...

lo dudo amigo.

y tira de la cadena marrano...